La infancia es un momento vital para el desarrollo de las diferentes funciones físicas, cognitivas, afectivas y sociales. No se puede acompañar a un niño o una niña aislando la familia de la que forma parte. Para comprenderles es necesario ampliar la mirada, utilizando diferentes canales expresivos e incluyendo la mirada de sus personas significativas. Es importante evaluar y tratar los problemas en función del momento evolutivo en el que se encuentra junto con el contexto que le rodea.
Algunas de las problemáticas que más suelen aparecer serían: trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), trastornos de conducta, problemas emocionales, miedos, habilidades sociales, baja autoestima, duelo, trastornos de aprendizaje, rabietas, ansiedad, trastornos del apego, adicciones a dispositivos tecnológicos, impulsividad, enuresis, encopresis y acoso escolar.