La adolescencia es una etapa en la que construye la identidad y se comienza a tener mayor independencia, caracterizada por una gran variabilidad e inestabilidad. Los cambios se experimentan de manera muy rápida y abrupta. Se produce cierto desconcierto con los cambios físicos, psicológicos y emocionales, junto con una mayor identificación con el grupo de iguales en la que construyen su identidad y en la que comienzan a tener mayor independencia. En ocasiones, se hace costoso integrar todos estos cambios de forma favorable, así como la elaboración de roles diferentes a la etapa infantil.
El adolescente puede transitar por situaciones donde confluyen diversos factores originando diferentes problemáticas. Algunos de los más frecuentes pueden ser depresión, trastornos de ansiedad, fobias, problemas de aprendizaje, baja autoestima, habilidades sociales, problemas de conducta, impulsividad, duelos y adicciones.